¿Acaso no hemos abierto tu pecho
y te hemos liberado de la carga
que pesaba sobre tu espalda?
¿Y hemos elevado para ti el recuerdo?
Así, en verdad, con la dificultad, la facilidad.
En verdad, junto a la dificultad, la facilidad.
Así pues, cuando hayas acabado tus obligaciones, esfuérzate en tu adoración
y vuélvete a tu Señor anhelante.