Te preguntan sobre los bienes excedentes. Di: «Los bienes excedentes pertenecen a Dios y a Su Mensajero. Así pues, sed temerosos de Dios y arreglad vuestras diferencias y obedeced a Dios y a Su Mensajero si sois creyentes.»
En verdad, los creyentes son aquellos que, cuando se menciona a Dios, sus corazones se estremecen y cuando les son recitados Sus versículos éstos les incrementan su fe, y que confían en su Señor.
Y (recuerda) cuando Dios os prometió (la victoria) sobre uno de los dos grupos, (diciendo): «Serán vuestros.» Y deseasteis que fuera el desarmado. Pero Dios quería que la Verdad quedase claramente establecida con Sus palabras y cortar la raíz de los no creyentes,
Y Dios no lo hizo sino como una buena nueva y para tranquilizar y aportar seguridad con ello a vuestros corazones. Pues el auxilio proviene solamente de Dios. En verdad, Dios es poderoso, sabio.
(Recuerda) Cuando os envolvió un sueño ligero como un aporte de tranquilidad procedente de Él y descendió sobre vosotros agua del cielo para purificaros con ella y apartar de vosotros el susurro envenenado de Satanás, fortalecer vuestros corazones y consolidar vuestros pasos.
(Recuerda) Cuando tu Señor reveló a los ángeles: «Yo estoy con vosotros. ¡Fortaleced, pues, a los que creen! Infundiré el terror en el corazón de los que no creen. ¡Golpeadles en las nucas y golpeadles en todos sus dedos
Quien les dé la espalda ese día, excepto para cambiar su puesto de combate o para incorporarse a otra tropa, sufrirá la ira de Dios y su refugio será el Infierno ¡Qué mal destino!
No erais vosotros quienes les matabais, sino Dios Quien les mató. Ni eras tú quien lanzaba cuando lanzabas, sino Dios Quien lanzaba, para otorgar a los creyentes una recompensa de Su parte. En verdad, Dios todo lo oye, todo lo sabe.
¡Deseabais la victoria y la victoria ha venido a vosotros! Y si os abstenéis será mejor para vosotros y si regresáis Nosotros también regresaremos y vuestras tropas no os servirán de nada por muchas que sean. Dios está con los creyentes.
¡Oh, los que creéis! Responded a Dios y al Mensajero cuando os invitan a lo que os da vida y sabed que Dios se sitúa entre el hombre y su corazón y que seréis congregados hacia Él.
Y recordad cuando erais pocos, oprimidos en la Tierra, temiendo que la gente os apresara y Él os refugió y os fortaleció con Su ayuda y os proveyó de cosas buenas para que pudierais estar agradecidos.
¡Oh, los que creéis! Si sois temerosos de Dios, Él os otorgará criterio, ocultará vuestros defectos y os perdonará, pues Dios es el Dueño del Favor Inmenso.
Y (recuerda) cuando los que no creían planearon hacerte prisionero o matarte o expulsarte. Ellos hacían planes y Dios hacía planes, pero Dios es Quien mejor hace los planes.
Y, cuando les son recitados Nuestros versículos, dicen: «¡Ya lo hemos oído! ¡Si quisiéramos podríamos decir cosas semejantes! ¡No son más que mitos de los primitivos!»
Y (recuerda) cuando dijeron: «¡Oh, Dios! Si esto es la Verdad que viene de Ti ¡Haz que lluevan sobre nosotros piedras del cielo o inflígenos un castigo doloroso!»
¿Por qué no iba Dios a castigarles si ellos impiden acceder (a los creyentes) a la Mezquita Sagrada sin ser sus protectores? Sus protectores son únicamente los temerosos de Dios, pero la mayoría de ellos no saben.
En verdad, los que no son creyentes gastan su riqueza para apartar a la gente del camino de Dios. Pronto la habrán gastado y tendrán que lamentarse de ello y luego serán vencidos. Los que ocultan la Verdad serán congregados en el Infierno
para que Dios separe al impuro del puro y amontone a los impuros unos sobre otros y les ponga a todos juntos en el Infierno. Esos serán los perdedores.
Di a quienes ocultan la Verdad que si abandonan su actitud se les perdonará lo pasado, pero que si reinciden ya saben lo que les sucedió a sus antepasados.
Y sabed que, de los bienes excedentes que obtengáis de cualquier cosa, una quinta parte pertenece a Dios, al Mensajero y a su familia, a los huérfanos, a los necesitados y a los viajeros, si creéis en Dios y en lo que Nosotros hicimos descender para Nuestro siervo el Día del Criterio, el día en que se encontraron los dos ejércitos, pues Dios tiene poder sobre todas las cosas.
Cuando vosotros estabais en la posición más cercana y ellos en la más alejada y la caravana más baja que vosotros. Si hubierais acordado previamente encontraros no lo habríais conseguido, pero Dios lo hizo para que sucediese lo que ya estaba decretado y fuera destruido, mediante una prueba clara, quien fue destruido y viviera, mediante una prueba clara, quien vivió, pues, en verdad, Dios todo lo oye, todo lo sabe.
Cuando Dios hizo que en tu sueño les vieses poco numerosos, pues si les hubieses visto muy numerosos habríais vacilado y disputado sobre la orden, pero Dios os protegió. En verdad, Él conoce bien la esencia de los corazones.
Y, cuando os encontrasteis con ellos, os hizo que les vieseis poco numerosos y os hizo poco numerosos a los ojos de ellos, de manera que sucediese lo que Dios había decretado, pues hacia Dios remiten todos los asuntos.
Y obedeced a Dios y a Su Mensajero y no disputéis, pues vacilaríais y perderíais vuestro ímpetu. Y sed pacientes. En verdad, Dios está con los pacientes.
Y no seáis como aquellos que salieron de sus hogares con altanería y ostentación, apartando a la gente del camino de Dios, pues Dios tiene bajo control cuanto hacen.
Y (recuerda) cuando Satanás les adornó sus actos y les dijo: “Nadie podrá venceros hoy y yo estaré con vosotros.” Pero cuando los dos ejércitos se avistaron se echó atrás y dijo: «Me aparto de vosotros. En verdad, veo lo que vosotros no veis y, en verdad, temo a Dios, pues Dios es severo castigando.»
Los hipócritas y aquellos cuyos corazones están enfermos dijeron: «A esos les ha engañado su creencia.» Pero quien confía en Dios (sepa) que Dios es poderoso, sabio.
Y, si vieses cuando los ángeles arrebaten las almas de los que no creen, les golpearán los rostros y las espaldas y (les dirán:) «¡Saboread el castigo de Fuego abrasador!
Lo mismo que hacían las gentes del Faraón y los que hubo antes de ellos. Negaron las señales de Dios y Dios le castigó por sus pecados. En verdad, Dios es fuerte, severo en el castigo.
Eso es porque Dios no cambia la bendición que ha otorgado a un pueblo mientras ellos no cambien lo que hay en sus almas, pues Dios todo lo oye, todo lo sabe.
Lo mismo que hacían las gentes del Faraón y los que hubo antes de ellos. Desmentían las señales de su Señor y les destruimos por sus pecados y ahogamos a la gente del Faraón. Todos ellos eran opresores.
Y preparad contra ellos toda la fuerza que podáis y caballería, para intimidar con ella a los enemigos de Dios y enemigos vuestros y a otros que no son ellos, a los que no conocéis pero a quienes Dios conoce. Y lo que gastéis por la causa de Dios os será devuelto y no seréis oprimidos.
y unió sus corazones. Si hubieras gastado todo lo que hay en la Tierra no habrías podido unir sus corazones, pero Dios los unió. En verdad, Él es poderoso, sabio.
¡Oh, Profeta! ¡Convoca a los creyentes al combate! Si hubiera entre vosotros veinte hombres pacientes y contenidos, vencerán a doscientos y si hubiera entre voso tros cien, vencerán a mil de los que no creen, pues son gente que no posee entendimiento.
Ahora, Dios ha aligerado vuestra carga, pues Él sabe que estáis débiles. Así pues, si entre vosotros hubiera cien hombres pacientes y contenidos vencerán a doscientos y si hubiese entre vosotros mil vencerán a dos mil con el permiso de Dios, pues Dios está con los que son pacientes.
No es apropiado que un profeta haga prisioneros hasta haberles diezmado en la Tierra. Deseáis lo accesorio de este mundo pero Dios desea (para vosotros los beneficios de) la Otra vida. Y Dios es poderoso, sabio.
Comed, pues, del botín que habéis obtenido, lo que es lícito y bueno y sed temerosos de Dios. En verdad, Dios es perdonador, misericordiosísimo con los creyentes.
¡Oh, Profeta! Di a los cautivos que están en tus manos: «Si Dios encuentra algo bueno en vuestros corazones os concederá algo mejor que aquello que os ha sido quitado y os perdonará, pues Dios es perdonador, misericordiosísimo con los creyentes.»
En verdad, quienes creyeron y emigraron y combatieron con sus bienes y sus personas en la senda de Dios y quienes les dieron refugio y auxilio son amigos y protectores entre sí. Y a quienes creyeron pero no emigraron no tenéis por que protegerles en absoluto hasta que emigren. Y si os piden ayuda por causa de la creencia entonces sí debéis ayudarles, excepto si es contra un pueblo con el que tenéis concertado un tratado. Y Dios ve lo que hacéis.
Quienes creyeron y emigraron y combatieron en la senda de Dios y quienes les dieron refugio y auxilio, esos son los verdaderos creyentes. Ellos serán perdonados y provistos con generosidad.
Y quienes creyeron después y emigraron y combatieron con vosotros, esos son de los vuestros. Pero los familiares de sangre tienen más derecho a heredar unos de otros en el Libro de Dios. En verdad, Dios conoce todas las cosas.