Él es Quien creó los cielos y la Tierra en siete días. Luego, se estableció sobre el Trono. Él conoce lo que se introduce en la tierra y lo que sale de ella y lo que desciende del cielo y lo que asciende a él y Él está con vosotros donde quiera que estéis y ve lo que hacéis.
¡Creed en Dios y en Su Mensajero y repartid de lo que Él os ha dado como sucesores! Y, quienes de vosotros crean y repartan, tendrán una recompensa grande.
Él es Quien hace descender sobre Su siervo pruebas claras, para que os saque de las tinieblas hacia la luz. Y, en verdad, Dios es con vosotros el más amable, misericordiosísimo.
Y no es apropiado para vosotros que no gastéis por la causa de Dios cuando a Dios pertenece la herencia de los cielos y la Tierra. No son iguales quienes de vosotros repartieron de sus riqueza antes de la victoria y combatieron. Ellos poseen un grado inmensamente superior a quienes repartieron de sus bienes y combatieron después. Y Dios ha prometido el bien a todos ellos y Dios está bien informado de lo que hacéis.
El día en que veas la luz de los creyentes y las creyentes manifestándose delante de ellos y a su derecha: «Vuestra buena noticia hoy son Jardines de cuyas profundidades brotan los ríos.» En ellos estarán eternamente. ¡Ese es el triunfo inmenso!
El día en el que los hipócritas y las hipócritas digan a quienes son creyentes: «¡Esperad para que podamos obtener algo de vuestra luz!» Se les dirá: «Retroceded y buscad una luz.» Y se pondrá entre ellos una muralla en la que habrá una puerta. En el interior de ella estará la misericordia y frente a ella, en el exterior, el castigo.
Les gritarán: «¿Acaso no estuvimos con vosotros?» Ellos dirán: «Sí, pero vosotros destruisteis vuestras propias almas y quedasteis a la espera y tuvisteis dudas hasta que llegó la orden de Dios. Y el Seductor os sedujo respecto a Dios.
Pero hoy no se os aceptará rescate alguno ni tampoco a quienes no fueron creyentes. Vuestro único destino será el Fuego. ¡Él será vuestro amigo! ¡Qué mal final!»
¿Acaso no es ya tiempo de que los corazones de quienes tienen fe se humillen y teman ante el recuerdo de Dios y de lo que ha descendido de la Verdad y de que no sean como aquellos a quienes les fue entregada la Escritura anteriormente? El tiempo se cobró su impuesto sobre ellos y endureció sus corazones y muchos de ellos fueron transgresores.
Y los sinceros son quienes creen en Dios y en Sus Mensajeros y ellos y los testigos tienen junto a Su señor su recompensa y su luz. Y quienes no creen y desmienten Nuestras señales son la gente que irá al Infierno.
Sabed que la vida de este mundo no es más que juego y distracción sin sentido y apariencia y orgullo entre vosotros por el mayor número de bienes e hijos. Es como la lluvia. El agricultor se impresiona de la vegetación que hace surgir, luego, continúa su proceso y ves como amarillea y luego se torna pasto seco. Y en la otra vida hay castigo severo y también perdón y satisfacción de Dios. Y la vida de este mundo no es más que el disfrute temporal de la vanidad.
Competid para ser los primeros en obtener el perdón de vuestro Señor y un Jardín tan vasto como los cielos y la Tierra, preparado para quienes crean en Dios y en Sus Mensajeros. Ese es el favor de Dios, que Él otorga a quien quiere. Y Dios es el Dueño del favor inmenso.
Aquellos que son avariciosos e incitan a la gente a la avaricia. Y quien dé la espalda sepa que, en verdad, Dios es rico por Sí mismo, digno de alabanza.
Ciertamente, enviamos a Nuestros Mensajeros con las pruebas claras e hicimos descender con ellos la Escritura y la Balanza para que los humanos establezcan la justicia. E hicimos descender el hierro, en el que hay un gran poder y beneficio para los humanos, para que Dios sepa quien acude en ayuda de Él y de Sus Mensajeros en su ausencia. En verdad, Dios es fuerte, poderoso.
Y, ciertamente, enviamos a Noé y Abraham y pusimos en la descendencia de ambos la profecía y la Escritura. Y, de ellos, algunos se guiaron y muchos de ellos fueron transgresores.
Luego, tras ellos, enviamos a Nuestros Mensajeros y enviamos a Jesús hijo de María y le dimos el Evangelio y pusimos en los corazones de quienes le siguieron amabilidad y misericordia. Pero el monacato fue una innovación de ellos -Nosotros no se la prescribimos- buscando agradar a Dios. Pero no lo observaron como debían. Así pues, a quienes de ellos creyeron les dimos su recompensa, pero muchos de ellos fueron transgresores.
¡Oh, creyentes! Sed temerosos de Dios y creed en Su Mensajero y Él os dará el doble de Su misericordia y os pondrá una luz con la que podáis caminar y os perdonará. Y Dios es perdonador, misericordiosísimo con los creyentes.
Que la Gente de la Escritura sepa que ellos no tienen poder sobre nada del favor de Dios y que el favor de Dios está en Su propia mano y que lo otorga a quien Él quiere. Y Dios es dueño de un favor inmenso.