Surah La Mesa Servida

Surah La Mesa Servida - Español Aya count 120

¡Oh, los que creéis! Respetad los compromisos. Es licito para vosotros [comer la carne de] los animales de los rebaños, excepto de aquellos que se os va a comunicar. La caza no es lícita para vosotros mientras estéis consagrados [durante la peregrinación]. En verdad, Dios decreta lo que desea.
Oh, los que creéis! No profanéis los sacramentos de Dios, ni el mes sagrado, ni las ofrendas, ni las guirnaldas, ni molestéis a quienes se dirigen a la Casa Sagrada buscando la misericordia de su Señor y Su satisfacción. Y, cuando salgáis e vuestro estado de consagración, podéis cazar. Y que los malos sentimientos hacia un pueblo que os impedía llegar a la Mezquita Sagrada no os inciten a la injusticia. Y ayudaos mutuamente a hacer el bien y al temor de Dios, pero no colaboréis en el pecado y la agresión. Y sed temerosos de Dios. Ciertamente, Dios castiga con severidad.
Se os prohíbe [comer] la carne de los animales muertos, la sangre, la carne del cerdo y de lo que se ha ofrecido a otro distinto a Dios; el animal estrangulado o golpeado hasta morir o muerto por una caída o por una cornada, o lo devorado por una fiera, excepto lo que podáis purificar, y lo sacrificado sobre las piedras, así como dividir [la carne] consultando la suerte de las flechas. Todo ello es una trasgresión. Hoy, los que no creen, han desesperado de que vuestra religión decline. Por tanto, no les temáis a ellos, temed de Mí. Hoy he completado vuestra religión y he consumado Mi bendición sobre vosotros y estoy satisfecho de haberos dado como creencia el Islam. Y quien se vea obligado por el hambre, no por ánimo de pecar, encontrará que Dios es, verdaderamente, perdonador, misericordiosísimo con los creyentes.
Hoy se han hecho lícitas para vosotros las cosas buenas y puras. Y los alimentos de aquellos a quienes les fue dada la Escritura [Sagrada] se han hecho lícitos para vosotros y vuestros alimentos lícitos para ellos. Y las mujeres honestas de entre las creyentes y las mujeres honestas de entre aquellos a quienes les fue dada la Escritura [Sagrada] antes de vosotros, cuando les hayáis dado su dote en matrimonio, no tomándolas como fornicadoras o como amantes. Y quien abandone la fe, habrá malogrado sus obras y en la otra Vida será de los perdedores.
¡Oh, los que creéis! Cuando os pongáis en pie para la oración, lavad vuestra cara y vuestras manos hasta los codos y pasad la mano [húmeda] por vuestras cabezas y por vuestros pies hasta los empeines. Y, si estáis impuros, purificaos y si estáis enfermos o de viaje o alguno de vosotros viene de hacer sus necesidades o habéis mantenido relaciones con las mujeres y no encontráis agua, purificaos con tierra pura, pasando las manos con ella por vuestros rostros y por vuestras manos. Dios no desea imponeros una carga, sino que quiere que os purifiquéis y completar Su favor sobre vosotros para que así, quizás, agradezcáis.
¡Oh, gente de la Escritura [Sagrada]! Ha venido a vosotros Nuestro Mensajero, tras un periodo sin Mensajeros, para explicaros [las enseñanzas divinas], no fueseis a decir: «No ha venido a nosotros nadie que nos comunicara la buena nueva ni nos advirtiese del castigo.» Así pues, ha venido a vosotros un portador de la buena nueva y advertidor del castigo. Y Dios tiene poder sobre todas las cosas.
Su alma le fue haciendo aceptable la idea de matar a su hermano y le mató, convirtiéndose con ello en uno de los perdedores.
Pero, Dios perdonará a quien, tras su mal comportamiento, se arrepienta y repare el mal que cometió. En verdad, Dios es perdonador, misericordiosísimo con los creyentes.
¡Oh, Mensajero! No te entristezcas por quienes se precipitan a la incredulidad. Son de los que dicen «creemos» con sus bocas pero que no creen con sus corazones. Ni por los judíos que prestan oídos a la mentira y espían para otras gentes que no han venido a ti. Sacan las palabras (de la Sagrada Escritura) de su contexto. Dicen: «Si emiten este juicio, aceptadlo y si no rechazadlo.» No podrás interceder ante Dios a favor de quien Dios quiera castigar. Esos son aquéllos a los que Dios no quiere purificar sus corazones. Sufrirán la humillación en esta vida y en la otra un castigo inmenso.
Hicimos descender para ti la Escritura que contiene la Verdad y que confirma la Escritura que ya tenían en sus manos y la protege. Juzga, pues, entre ellos con lo que Dios hizo descender. Y no sigas sus deseos, contrariando la Verdad que ha venido a ti. A cada uno de vosotros le hemos asignado un código legal y un camino de salvación y, si Dios hubiera querido, habría hecho que fueseis una sola comunidad, pero lo hace así para probar vuestra fe en lo que os ha dado. ¡Competid, pues, en buenas acciones! El lugar de retorno de todos vosotros es Dios. Él os aclarará aquello en lo que manteníais diferencias.
Y quienes tomen como amigos y protectores a Dios, a Su Mensajero y a los que tienen fe, sepan que los del partido de Dios son los vencedores.
Di: «¡Oh, gente de la Escritura [Sagrada]! ¿Nos rechazáis por alguna otra razón que por haber creído en Dios y en lo que nos fue revelado y en lo que fue revelado antes de nosotros y porque la mayoría de vosotros sois transgresores?»
Di: «¿Queréis que os informe de quién está peor retribuido por Dios que quienes hacen esto? Aquel a quien Dios ha maldecido y aquel con el que Él está irritado. A algunos de ellos Él los convirtió en monos y en cerdos porque adoraban a los ídolos. Esos son quienes tienen una situación peor y los más extraviados del camino recto.»
Creyeron que no serían puestos a prueba y [actuaron como] ciegos y sordos [ante la Verdad]. Después Dios aceptó su arrepentimiento y, [nuevamente] muchos de ellos [volvieron a comportarse como] ciegos y sordos. Pero Dios observa lo que hacen.
¿Es que no se volverán hacia Dios arrepentidos y Le pedirán perdón? Dios es perdonador, misericordiosísimo con los creyentes.
Di: «¡Oh, gente de la Escritura [Sagrada]! No exageréis en vuestras creencias faltando a la Verdad y no sigáis las pasiones de una gente que ya se había extraviado anteriormente e hicieron que muchos se extraviaran y que se han apartado del camino recto.»
¡Oh, los que creéis! Ciertamente, el vino, los juegos de azar, las piedras de altar [los ídolos] y las flechas adivinatorias, son cosas abominables hechas por Satanás. Por tanto, absteneos de ellas, quizás así triunféis.
Es lícita para vosotros la pesca del mar y los alimentos que hay en él. Son provisiones para vosotros y para los viajeros. Pero os está prohibida la caza de la tierra mientras dure vuestra condición de peregrinos. Y sed temerosos de Dios, hacia Quien seréis congregados.
El Mensajero sólo tiene la responsabilidad de transmitir la revelación. Y Dios conoce lo que mostráis y lo que ocultáis.
Ciertamente, hubo antes de vosotros un pueblo que hizo las mismas preguntas y eso les llevó a la incredulidad.
¡Oh, los que creéis! Vuestra responsabilidad es cuidar de vuestras propias almas. Mientras vosotros estéis bien guiados nadie que se extravíe podrá perjudicaros. Todos vosotros regresaréis hacia Dios y seréis informados de los que hacíais.
[Temed] un día en el que Dios reúna a los profetas y les pregunte: «¿Cómo respondieron las gentes a vuestra llamada?» Y ellos digan: «No lo sabemos. En verdad, Tú Eres el conocedor de lo oculto.»
Y recuerda cuando Dios dijo: «¡Oh, Jesús hijo de María! Recuerda Mi favor sobre ti y sobre tu madre, pues te fortalecí con el Espíritu Santo y hablaste a las gentes en la cuna y de adulto. Y cuando te enseñé la Escritura Sagrada y la Sabiduría y la Torá y el Evangelio y creaste de barro formas de pájaros con Mi permiso y soplaste en ellas y fueron pájaros con Mi permiso. Y cuando curaste al ciego y al leproso con Mi permiso e hiciste salir al muerto de la tumba con Mi permiso. Y cuando impedí a los Hijos de Israel que te atacasen, cuando fuiste a ellos con las pruebas claras y los que de entre ellos no creían dijeron: “Eso no es otra cosa sino brujería evidente.»
Dijo [Dios]: «En verdad, haré que descienda a vosotros, pero, a quién de vosotros oculte la Verdad después de esto, le castigaré con un castigo con el que no He castigado jamás a nadie en todos los mundos.»
Dice Dios: «Hoy es el día en el que los sinceros se beneficiarán de su sinceridad. Hay para ellos Jardines de cuyas profundidades brotan los ríos, en los que estarán eternamente, para siempre. Dios estará satisfecho de ellos y ellos estarán satisfechos de Él. Ese es el triunfo inmenso.»
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