Y dicen: «Nuestros corazones están velados de aquello a lo que nos invitas, nuestros oídos están sordos y hay una barrera entre nosotros y tú. Así pues, ¡Actúa que nosotros también actuaremos!»
Di: «En verdad, yo soy un ser humano como vosotros. Me ha sido revelado que vuestro dios es un dios único. Dirigíos, pues, hacia Él y pedidle perdón y ¡Ay de quienes adoran falsos dioses!
«Y, en cuatro días, ha puesto en lo alto de ella firmes montañas y la ha bendecido y ha decretado sus variados alimentos, en igualdad para todos los que los necesitan.»
«Luego, se ha dirigido a los cielos que eran humo y les ha dicho a ellos y a la Tierra: Venid a Mí de buen grado o a la fuerza. Y ellos han dicho: Venimos de buen grado.»
«Y los separó en siete cielos en dos días y reveló a cada cielo su función.» Y adornamos el cielo de este mundo con lámparas y lo protegimos. Ese es el decreto del Todopoderoso, el Sabio.
Cuando vinieron a ellos los Mensajeros diciéndoles por delante y por detrás: «No adoréis más que a Dios.» Ellos dijeron. «Si nuestro Señor hubiese querido habría hecho descender ángeles. En verdad, no creemos en aquello con lo que habéis sido enviados.»
En cuanto a los Ad, fueron arrogantes en la Tierra sin derecho y dijeron: «¿Quién es más fuerte que nosotros?» ¿Es que no veían que Dios, que les había creado, era más fuerte que ellos? Pero negaban Nuestras señales.
Así pues, enviamos contra ellos un viento frío huracanado, en días desafortunados, para hacerles probar el castigo humillante en esta vida mundanal. Y el castigo de la otra es todavía más humillante y no serán auxiliados.
En cuanto a Zamud, Nosotros les guiamos, pero prefirieron la ceguera a la guía, así que les alcanzó la destrucción de un castigo humillante por lo que hacían.
Y recuerda el día en que los enemigos de Dios sean reunidos a la fuerza y llevados hacia el Fuego y se haga esperar a las filas de los primeros hasta que se unan a ellos las filas de los últimos,
Y dirán a sus pieles: «¿Por qué testificáis contra nosotros?» Ellas dirán: «Nos ha hecho hablar Dios, que es Quien hace hablar a todas las cosas y que es Quien os creó la primera vez y hacia Quien regresáis.»
«No podíais esconderos para que vuestros oídos y vuestra vista y vuestra piel no atestiguasen contra vosotros, pero creíais que Dios no conocía mucho de lo que hacíais
Y les asignamos compañeros que les embellecieron lo que tenían entre sus manos y tras ellos. Y se verificó contra ellos lo dicho a las generaciones de genios y humanos que pasaron antes de ellos. En verdad, ellos fueron perdedores.
Quienes no creen dirán: «¡Señor nuestro! Muéstranos a los genios y a los humanos que nos desviaron para que los pongamos bajo nuestros pies y así estén en lo más bajo.»
En verdad, los ángeles descienden sobre quienes dicen: «Nuestro señor es Dios», y se mantienen en el camino de la rectitud y la justicia: ¡No temáis y no estéis tristes y recibid la buena nueva del Jardín que se os había prometido!
«Nosotros fuimos vuestros protectores en la vida mundanal y lo somos en la vida siguiente y en ella tendréis lo que vuestras almas deseen y en ella tendréis lo que pidáis.
No son iguales las buenas acciones que las malas. Rechaza el mal con lo que es mejor y aquel con el que estabas enemistado se comportará como si fuera un amigo íntimo.
Y entre Sus señales están la noche y el día y el Sol y la Luna. No os prosternéis ante el Sol ni ante la Luna, prosternaos ante Dios que es Quien los ha creado a ambos, si es sólo a Él a quien adoráis.
Y entre Sus señales está el que tú veas la tierra seca y desolada pero, cuando hacemos que descienda sobre ella el agua, se reanima con energía y brotan las plantas. En verdad, quien la hace vivir es el Vivificador de lo muerto. En verdad, Él tiene poder sobre todas las cosas.
En verdad, quienes no creen en Nuestras señales no pueden ocultarse de Nosotros. ¿Quién, pues, es mejor? ¿Quién será arrojado al Fuego o quién estará seguro cuando venga el Día del Levantamiento? ¡Haced lo que queráis! En verdad, Él ve lo que hacéis.
Y si hubiésemos hecho llegar a ellos un Corán en lengua no árabe, con seguridad habrían dicho: “¿Cómo es que sus versículos no se explican con claridad y detalladamente? ¿No es árabe siendo él árabe? Di: «Es, para quienes creen, una guía y una cura y quienes no creen son duros de oído y están ciegos ante ella. Como si se les llamase desde un lugar alejado.»
Y, ciertamente, dimos a Moisés la Escritura y disintieron de ella. Y si no hubiese sido por una palabra anterior de tu Señor, habría juzgado entre ellos, pues, en verdad, dudaron seriamente de ella.
El conocimiento de la Hora Le pertenece y no sale ningún fruto de su envoltura, ni concibe o da a luz mujer alguna, sin Su conocimiento. El día en que Él les pregunte: «¿Dónde están Mis socios?» dirán: «Te anunciamos que no hay entre nosotros ninguno que lo atestigüe.»
Y cuando, después de haber sufrido una contrariedad, le hacemos probar una misericordia proveniente de Nosotros, dice: «Esto es mío y no creo que llegue la Hora. Y en caso de que se me hiciese regresar a mi Señor sólo bien obtendría de Él.» En verdad, informaremos a los que no creían de lo que hacían y les haremos probar un castigo contundente.
Pronto les mostraremos Nuestras señales en el horizonte y en ellos mismos, hasta que sea evidente para ellos que Él es la Verdad. ¿No es suficiente que tu Señor sea testificable en todas las cosas?