Surah Las Mujeres

Surah Las Mujeres - Español Aya count 176

Aquellos que si dejasen tras de sí hijos menores de edad temerían por ellos, que se preocupen [por los huérfanos] y que sean temerosos de desagradar a Dios y les hablen con ternura y cariño.
Dios os ordena en lo relativo a vuestros hijos que la parte del varón sea igual a la parte de dos hembras y si [vuestros hijos] fueran dos mujeres o más de dos, recibirán dos tercios de lo que dejó [el fallecido]. Si sólo fuera una, le corresponde la mitad. Y a los padres de él corresponde una sexta parte para cada uno, en caso de que dejéis hijos. Si no dejáis hijos y los padres son los [únicos] herederos, a la madre de él le corresponde un tercio Pero si él deja hermanos, a la madre le corresponde un sexto. Esto, después de haber cumplido con las disposiciones testamentarias o las deudas pendientes. No sabéis quien será más beneficioso para vosotros, si vuestros padres o vuestros hijos. Esto es lo que Dios ha ordenado. En verdad, Dios todo lo conoce, es sabio.
Y a vosotros os corresponde la mitad de lo que dejen vuestras esposas si no tienen hijos. Pero si tienen hijos, a vosotros os corresponde un cuarto de lo que dejen, después de cumplir con los legados testamentarios que ella haya dispuesto y con las deudas. Y a ellas les corresponde un cuarto de lo que dejéis si no tenéis hijos. Pero si tenéis hijos, a ellas les corresponde la octava parte de lo que dejéis, después de cumplir con los legados testamentarios que hayáis dispuesto y pagar las deudas. Y si un hombre o una mujer de quien se hereda, fuera kalála y tiene un hermano o una hermana, a cada uno de ellos le corresponde un sexto y si fueran más se repartirán un tercio después de cumplir con los legados las deudas, sin perjudicar a nadie. Esto es lo dispuesto por Dios. Dios es sabio, magnánimo.
Estas son las disposiciones establecidas por Dios y, a quien obedezca a Dios y a Su profeta, Él le hará entrar en Jardines de cuyas profundidades brotan los ríos, en los que morará eternamente. ¡Ese es el éxito inmenso!
Y a quien desobedezca a Dios y a Su profeta y traspase Sus límites, Él le hará entrar en un Fuego en el que permanecerá eternamente y recibirá un castigo humillante.
Y si dos de los vuestros (que no estén casados) cometen pecado, castigad a ambos. Pero, si se arrepienten y se reforman, dejadles en paz. En verdad, Dios es perdonador, misericordiosísimo.
Y ¿Cómo lo tomaríais, después de haber tenido una relación intima el uno con el otro y de haber ellas obtenido de vosotros un compromiso firme?
Desde ahora, quedan prohibidas para vosotros vuestras madres, vuestras hijas, vuestras hermanas, vuestras tías paternas y maternas, las hijas de vuestros hermanos y hermanas y vuestras madres y hermanas de leche y vuestras suegras, las hijas de vuestras esposas, que están bajo vuestra custodia, una vez que hayáis consumado el matrimonio con sus madres, pero si no lo habéis consumado no cometéis pecado con ello; las esposas de vuestros propios hijos y que os unáis con dos hermanas al mismo tiempo, excepto si lo hicisteis en el pasado. En verdad, Dios es perdonador, misericordiosísimo.
Y quién de vosotros no disponga de medios suficientes para casarse con una creyente libre, que lo haga con una de vuestras jóvenes siervas creyentes. Dios es Quien mejor conoce vuestra fe. Descendéis unos de otros. Casaos, pues, con ellas con permiso de la familia a la que pertenecen y dadles su dote conforme a lo que es justo, como a mujeres honradas, no como a prostitutas o a las que toman amantes. Si se casan y luego cometen algo deshonesto, tendrán la mitad de castigo que las mujeres libres. Esto es para quienes de vosotros teman caer en el pecado de fornicación, pero es mejor para vosotros si tenéis paciencia. Dios es perdonador, misericordiosísimo con los creyentes.
Si os abstenéis de cometer los pecados graves que os han sido prohibidos, ocultaremos vuestras pequeñas malas acciones y os introduciremos en una morada generosa.
Los hombres son los encargados de proteger y atender a las mujeres por aquello con lo que Dios ha favorecido a unos sobre otros y por lo que gastan de sus bienes. Y las casadas virtuosas son discretas y protegen en ausencia [de sus esposos] lo que Dios ha encargado proteger. Y a aquellas de las que temáis una conducta rebelde y obstinada, amonestadlas [primero], y [si no surte efecto] abandonadlas en el lecho y [en última instancia] golpeadlas. Pero si os obedecen, no hagáis nada contra ellas. Dios es Excelso, Grande.
Y si teméis una ruptura entre ellos dos, designar un árbitro entre los familiares de él y otro árbitro entre los familiares de ella. Si ellos desean reconciliarse, Dios hará que se pongan de acuerdo. En verdad, Dios es buen conocedor, está informado de todo.
Y no Hemos enviado Mensajero alguno sino para que sea obedecido, con el permiso de Dios. Si, cuando fueron injustos consigo mismos, hubieran venido a ti y hubieran pedido el perdón de Dios y el Mensajero hubiera pedido perdón para ellos, habrían encontrado a Dios perdonador y misericordiosísimo con los creyentes.
Quien obedece al Mensajero, ciertamente, obedece a Dios. En cuanto a quienes (te) den la espalda, no te hemos enviado a ellos para que seas su protector.
Y, cuando llega a ellos un asunto del que sentirse seguros o del que temer, lo difunden [sin verificarlo], pero si lo hubiesen remitido al Mensajero y a los que tienen autoridad entre ellos, aquellos que deseaban saber la verdad de primera mano la habrían sabido. Y si no fuese por el favor de Dios sobre vosotros y por Su misericordia, habríais seguido a Satanás, exceptuando a unos pocos.
Un creyente no puede matar a otro creyente, excepto por error. Y, quien mate a un creyente por error, deberá pagar a su familia el precio de la sangre establecido, excepto si ellos renuncian (a la indemnización), y liberar a un esclavo creyente. Si él pertenecía a un pueblo enemigo vuestro, pero era creyente, deberéis liberar a un esclavo creyente. Y si era de un pueblo con el que tenéis establecido un pacto, pagaréis el precio de la sangre establecido y liberaréis un esclavo creyente. Y quien no tenga posibilidad, que ayune dos meses seguidos. Perdón que procede de Dios. Y Dios todo lo sabe, es sabio.
No son lo mismo los creyentes que se quedan en casa, excepto si sufren alguna enfermedad o impedimento, y los que se esfuerzan por la causa de Dios con sus bienes y sus personas. Dios ha favorecido a los que se esfuerzan por la causa de Dios con sus bienes y con sus personas, situándoles en una categoría superior a los que se quedan en sus casas. Dios ha prometido a todos ellos una buena recompensa, pero a los que se esfuerzan, Dios les favorecerá con una recompensa inmensamente mayor que a los que permanecen en sus casas.
Categorías y perdón y misericordia que provienen de Él, pues Dios es perdonador, misericordiosísimo con los creyentes.
Cuando estés entre ellos dirigiendo su oración, que un grupo de ellos rece contigo y que tomen sus armas y cuando se hayan prosternado que se echen atrás y que venga otro grupo que no haya rezado y rece contigo. Y que tomen precauciones y sus armas. Los que no creen, si descuidaseis vuestras armas y vuestros escudos, os atacarían con una carga fulminante. No cometéis falta si, molestos por la lluvia o por que estáis enfermos, dejáis a un lado vuestras armas, pero tomad precauciones. En verdad, Dios ha preparado a los que no creen un castigo humillante.
Y pedid el perdón de Dios. Ciertamente, Dios es perdonador, misericordiosísimo con los creyentes.
Y a quien discuta al Mensajero, después de habérsele manifestado claramente la guía, y siga otro camino diferente al de los creyentes, le alejaremos en la medida en que él se aleje y le haremos entrar en el Infierno. ¡Qué mal destino!
Les hace promesas y les hace concebir falsas esperanzas, pero lo que Satanás les promete es sólo ilusión.
Y, jamás podréis ser justos con vuestras mujeres, aun deseándolo, pero no os inclinéis totalmente [hacia una] dejando [a las otras] como suspendidas en el aire. Si lo arregláis y sois temerosos de Dios [encontraréis] que, ciertamente, Dios es perdonador, misericordiosísimo con los creyentes.
Y, si se separan, Dios cubrirá las necesidades de cada uno de ellos con algo de Su abundancia. Dios todo lo alcanza, es sabio.
A Dios pertenece todo lo que hay en los cielos y en la Tierra. Y, ciertamente, Nosotros ordenamos a quienes les fue dada la Escritura [Sagrada] antes de vosotros y, [también], a vosotros, que fuerais buenos, temeroso de Dios. Pero, si no creéis, [sabed que] en verdad, a Dios pertenece lo que hay en los cielos y en la Tierra. Y Dios es rico por Sí mismo, digno de ser alabado.
[Los hipócritas son] aquellos que permanecen a la expectativa y si Dios os envía una victoria, dicen: «¿Acaso no estamos con vosotros?» pero si los que no creen consiguen ganar una victoria parcial, dicen: «¿Acaso no podíamos haber cabalgado contra vosotros y, en cambio os defendimos de los creyentes?» Pero Dios juzgará entre vosotros el Día del Levantamiento. Y Dios no permitirá, en absoluto, que los no creyentes se sitúen sobre los creyentes.
Y [hemos enviado] Mensajeros de los que te hemos relatado su historia anteriormente y otros Mensajeros de los que no te hemos relatado su historia. Y Dios habló a Moisés directamente.
En verdad, aquellos que no creen y ponen dificultades [a los que quieren seguir] en la senda de Dios, se han extraviado enormemente.
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