Surah Los Aliados

Surah Los Aliados - Español Aya count 73

Para que Dios recompense a quienes han cumplido su promesa por su sinceridad y castigue a los hipócritas si quiere o se vuelva a ellos y les perdone si se arrepienten. En verdad, Dios es perdonador, misericordiosísimo con los creyentes.
¡Oh, esposas de Profeta! ¡Vosotras no sois como cualquier otra mujer! Si sois temerosas de Dios, no elevéis vuestro tono de voz al hablar, de manera que se despierte el deseo de quien tiene una enfermedad en el corazón, y hablad de manera buena y adecuada.
Y vosotras, recordad lo que es recitado del Corán en vuestras casas relativo a las señales de Dios y la sabiduría. En verdad, Dios es sutil, está bien informado.
El día que se encuentren con Él, se les saludará diciéndoles: «¡Paz!» y Él les tendrá preparada una generosa recompensa.
Anuncia a los creyentes la buena noticia de que hay para ellos, procedente de Dios, un favor grande
¡Oh, Profeta! Hemos hecho lícitas para ti a tus esposas a las cuales has dado sus dotes, a las cautivas que Dios te ha dado como parte del botín de guerra, las hijas de tus tíos paternos y las hijas de tus tías paternas, las hijas de tus tíos maternos y las hijas de tus tías maternas que emigraron contigo y toda mujer creyente que se dé al Profeta, si el Profeta desea casarse con ella. Esto es exclusivamente para ti, no para el resto de los creyentes -Ya sabemos lo que hemos establecido para ellos sobres sus esposas y cautivas- para que no tengas problemas. Y Dios es perdonador, misericordiosísimo con los creyentes.
¡Oh, creyentes! No entréis en las casas del Profeta, excepto si se os concede permiso para una comida, pero sin presentarse previamente, a la espera de que esté lista. Más bien, entrad cuando se os invite y marchaos cuando terminéis y no os quedéis charlando. En verdad, tal conducta molesta al Profeta, aunque le da vergüenza decíroslo. Pero Dios no se avergüenza de la verdad. Y cuando queráis pedirles algo de la casa a ellas, hacedlo desde detrás de una cortina. Eso es más puro para vuestros corazones y para los corazones de ellas. No debéis molestar al Mensajero de Dios ni casaros jamás con sus esposas después de él. Eso sería algo gravísimo ante Dios.
En verdad, Dios maldice a los incrédulos y ha preparado para ellos un Fuego llameante
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