Dios no ha puesto dos corazones en el interior de ningún hombre ni convierte a la mujer que repudia en su madre, ni hace que vuestros hijos adoptados sean vuestros propios hijos. Eso son cosas que decís con vuestras bocas, pero Dios dice la Verdad y es Quien guía al camino.
Llamadles por el nombre de su padre. Eso es más equitativo ante Dios. Y si no conocéis el nombre de su padre, entonces, son hermanos vuestros en la fe y vuestros protegidos. No cometéis pecado si os equivocáis en ello, sino en lo que premeditan vuestros corazones. Pero Dios es perdonador, misericordiosísimo con los creyentes.
El Profeta posee mayores derechos sobre los creyentes que ellos mismos y sus esposas son sus madres. Los familiares consanguíneos tienen preferencia, unos más que otros, en la Escritura de Dios respecto a los creyentes y a los emigrantes, excepto en el bien que podáis hacer a vuestros compañeros. Esto está recogido en la Escritura.
Y [recuerda] cuando tomamos de los profetas un juramento, de ellos y de ti, de Noé, de Abraham, de Moisés y de Jesús hijo de María. Y hemos tomado de ellos un grave juramento
¡Oh, los que sois creyentes! Recordad el favor que Dios os hizo cuando venía a vosotros un ejército y Él envió contra ellos un viento y un ejército que vosotros no veíais. Pero Dios observa cuanto hacéis.
Cuando vinieron contra vosotros desde arriba y desde abajo y los ojos se desorbitaban de temor y los corazones se subían a la garganta y comenzasteis a especular y a dudar de Dios.
Y cuando un grupo de ellos dijo: «¡Oh, gente de Yatrib! ¡No tenéis donde estableceros! ¡Regresad!» Un grupo de ellos pidió permiso al Profeta diciendo: «En verdad, nuestras casas están desprotegidas.» Pero no estaban desprotegidas, solamente querían escapar.
Di: «¿Quién podría protegeros de Dios si Él quisiera un mal para vosotros o quisiera para vosotros una misericordia?» No encontrarán a nadie aparte de Dios que les proteja y les auxilie.
escatimándoos su ayuda. Y cuando llega el miedo les verás mirándoos con los ojos desorbitados como al que le viene la muerte. Y cuando se va el miedo, os golpean con lenguas afiladas, disgustados y ávidos del bien que habéis obtenido. Esos jamás han tenido fe. Por ello, Dios ha invalidado sus acciones. Eso es fácil para Dios.
Creen que los partidos no se han ido. Y si los partidos volviesen de nuevo, desearían estar en el desierto entre los beduinos preguntando las noticias que hay sobre vosotros. Y si estuviesen entre vosotros apenas participarían en la batalla.
Y cuando los creyentes vieron a los partidos dijeron: «Esto es lo que nos prometieron Dios y Su Mensajero y Dios y Su Mensajero dijeron la verdad.» Y no hizo sino incrementarse su fe y su sometimiento a Dios.
Entre los creyentes hay hombres que cumplen lo que han prometido a Dios. Entre ellos hay quienes ya han cumplido su promesa y hay otros que aun esperan y no han cambiado en absoluto.
Para que Dios recompense a quienes han cumplido su promesa por su sinceridad y castigue a los hipócritas si quiere o se vuelva a ellos y les perdone si se arrepienten. En verdad, Dios es perdonador, misericordiosísimo con los creyentes.
Dios hizo regresar a los incrédulos llenos de ira y preocupación sin haber obtenido el bien que esperaban y Dios evitó que los creyentes tuvieran que combatir. Dios es fuerte, poderoso.
Él hizo descender de sus fortalezas a quienes de entre la gente de la Escritura les había apoyado e infundió el temor en sus corazones. A un grupo les matasteis y a otro les hicisteis prisioneros.
¡Oh, Profeta! Di a tus esposas: «Si deseáis la vida de este mundo y sus adornos, venid y os daré para que podáis disfrutarlo y os dejaré ir de buena manera.
Y, a quienes de vosotras obedezcan a Dios y a Su Mensajero y obren rectamente les daremos dos veces su recompensa y les otorgaremos una provisión generosa.
¡Oh, esposas de Profeta! ¡Vosotras no sois como cualquier otra mujer! Si sois temerosas de Dios, no elevéis vuestro tono de voz al hablar, de manera que se despierte el deseo de quien tiene una enfermedad en el corazón, y hablad de manera buena y adecuada.
Y permaneced en vuestras casas y no os mostréis ante los hombres como se mostraban en los tiempos de ignorancia anteriores y haced la oración y dad el impuesto purificador de la riqueza y obedeced a Dios y a Su Mensajero. Ciertamente, Dios quiere apartar de vosotros la impureza ¡Gente de la Casa! y purificaos absolutamente.
Y vosotras, recordad lo que es recitado del Corán en vuestras casas relativo a las señales de Dios y la sabiduría. En verdad, Dios es sutil, está bien informado.
En verdad, para los musulmanes y las musulmanas, los creyentes y las creyentes, los obedientes y a las obedientes a las ordenes de Dios, los sinceros y las sinceras, los pacientes y las pacientes, los humildes y a las humildes ante Dios, los caritativos y las caritativas, los que ayunan y las que ayunan, los que protegen y las que protegen su sexo y los que recuerdan y las que recuerdan mucho a Dios, Dios ha preparado un perdón y una recompensa enormes.
Cuando Dios y Su Mensajero deciden un asunto, los creyentes y las creyentes no tienen elección sobre ese asunto y quien desobedezca a Dios y a Su Mensajero se habrá extraviado con un extravío evidente.
Y [recuerda] cuando dijiste a quien Dios había agraciado y a quien tú habías agraciado: «Reten a tu esposa contigo y se temeroso de Dios» y guardabas en tu alma lo que Dios habría de manifestar, temiendo a la gente, cuando Dios tiene mayor derecho a que Le temas. Así pues, cuando Zayd cambió de opinión respecto a ella, te la dimos por esposa para que los creyentes no encuentren impedimento en casarse con las esposas de sus hijos adoptivos cuando estos decidan terminar con ellas. Y la orden de Dios se cumple.
No hay impedimento para el Profeta en aquello que Dios ha dispuesto para él. Es lo habitual en Dios para quienes vivieron antes. -Y la orden de Dios es un decreto establecido.-
Muhammad no es el padre de ninguno de vuestros hombres, sino el Mensajero de Dios y el Sello de los profetas. Y Dios es Quien mejor conoce todas las cosas.
¡Oh, creyentes! Cuando os caséis con mujeres creyentes y os divorciéis de ellas antes de haberlas tocado, ellas no tienen que guardar un plazo antes de que puedan volver a casarse. Dotadlas adecuadamente y dejadlas ir con amabilidad.
¡Oh, Profeta! Hemos hecho lícitas para ti a tus esposas a las cuales has dado sus dotes, a las cautivas que Dios te ha dado como parte del botín de guerra, las hijas de tus tíos paternos y las hijas de tus tías paternas, las hijas de tus tíos maternos y las hijas de tus tías maternas que emigraron contigo y toda mujer creyente que se dé al Profeta, si el Profeta desea casarse con ella. Esto es exclusivamente para ti, no para el resto de los creyentes -Ya sabemos lo que hemos establecido para ellos sobres sus esposas y cautivas- para que no tengas problemas. Y Dios es perdonador, misericordiosísimo con los creyentes.
Pospón el encuentro con quien quieras de ellas y acerca a ti a quien quieras y si quieres acercar a alguna de las que habías apartado no cometes falta alguna. Eso es mejor para que estén felices y no se sientan desgraciadas y estén satisfechas con lo que des a cada una de ellas. Y Dios sabe lo que hay en vuestros corazones. Dios todo lo conoce, es indulgente.
En adelante, no te son permitidas las mujeres, -ni tampoco que las cambies por otras esposas, aunque su belleza te impresione- excepto quiénes son tus cautivas. Y Dios todo lo observa.
¡Oh, creyentes! No entréis en las casas del Profeta, excepto si se os concede permiso para una comida, pero sin presentarse previamente, a la espera de que esté lista. Más bien, entrad cuando se os invite y marchaos cuando terminéis y no os quedéis charlando. En verdad, tal conducta molesta al Profeta, aunque le da vergüenza decíroslo. Pero Dios no se avergüenza de la verdad. Y cuando queráis pedirles algo de la casa a ellas, hacedlo desde detrás de una cortina. Eso es más puro para vuestros corazones y para los corazones de ellas. No debéis molestar al Mensajero de Dios ni casaros jamás con sus esposas después de él. Eso sería algo gravísimo ante Dios.
Ellas no cometen pecado si son sus padres o sus hijos o sus hermanos o los hijos de sus hermanos o los hijos de sus hermanas o sus mujeres o sus esclavas. Y sed temerosas de Dios. En verdad, Dios es testigo de todas las cosas.
¡Oh, Profeta! Di a tus esposas y a tus hijas y a las mujeres de los creyentes que se cubran todo el cuerpo con sus túnicas. Eso es mejor para que sean reconocidas y no sean molestadas. Y Dios es perdonador, misericordiosísimo con los creyentes.
Si los hipócritas, quienes tienen sus corazones enfermos y los intrigantes de Medina, no cesan, haremos que vayas contra ellos y no permanecerán en ella junto a ti sino por poco tiempo.
En verdad, ofrecimos el depósito a los cielos, a la Tierra y a las montañas, y rehusaron cargar con él y tuvieron miedo, pero el ser humano cargó con él. En verdad, él es injusto, ignorante.
Para que Dios castigue a los hipócritas y a las hipócritas y a los idólatras y a las idólatras y acepte el arrepentimiento de los creyentes y las creyentes. Y Dios es perdonador, misericordiosísimo con los creyentes.