Surah La Luz

Surah La Luz - Español Aya count 64

Una sura que hemos hecho descender y hemos hecho obligatoria. E hicimos descender en ella señales claras para que quizás así reflexionéis.
Y si no hubiese sido por el favor de Dios sobre vosotros y por Su misericordia y porque Dios es compasivo, misericordiosísimo…
Las mujeres indecentes son para los hombres indecentes y los hombres indecentes para las mujeres indecentes y las buenas mujeres son para los buenos hombres y los buenos hombres para las buenas mujeres. Ellos están libres de lo que dicen. Obtendrán perdón y una provisión generosa.
Y di a las creyentes que recaten sus miradas y protejan sus partes privadas y no muestren sus encantos, excepto lo que está a simple vista. Que cubran sus pechos y que no muestren sus encantos excepto a sus esposos, sus padres, los padres de sus esposos, sus hijos, los hijos de sus esposos, sus hermanos, los hijos de sus hermanos, los hijos de sus hermanas, sus mujeres, sus esclavas, los hombres con deficiencia mental que carezcan de deseo sexual o los niños que aún no reconocen las partes privadas de las mujeres. Y que no golpeen con sus pies para dar a conocer sus encantos ocultos. Volveos todos arrepentidos hacia Dios ¡Oh, creyentes! para que, quizás así, tengáis éxito.
Dios ha prometido que designará herederos y representantes Suyos en la Tierra a quienes de entre vosotros sean creyentes y realicen buenas acciones, igual que designó herederos y representantes Suyos a quienes vinieron antes de ellos. Que hará que fructifiquen y se consoliden las creencias que Él ha hecho satisfactorias para ellos y que transformará el miedo que han pasado en seguridad, si Me adoran sin asociar en su adoración nada junto a Mí. Y quienes abandonen la fe tras eso serán los transgresores.
Haced la oración, dad el impuesto que purifica la riqueza y obedeced al Mensajero para que, quizás así, se tenga misericordia de vosotros.
No hay falta en que el ciego, el lisiado, el enfermo o vosotros mismos, comáis en vuestras casas o en las casas de vuestros padres o de vuestras madres, de vuestros hermanos, de vuestras hermanas, o en las casas de vuestros tíos paternos o de vuestras tías paternas o de vuestros tíos maternos o de vuestras tías maternas o en aquellas de las que poseéis las llaves o en las de vuestros amigos. No hay falta si coméis juntos o separados. Y cuando entréis en las casas saludaos con una fórmula venida de Dios, bendita y buena. Así es como Dios aclara para vosotros Sus señales, para que, quizás de esa manera, reflexionéis.
¿Acaso, en verdad, no pertenece a Dios lo que hay en los cielos y en la Tierra? Ciertamente, Él conoce bien en lo que estáis. Y el día en el que se les haga regresar a Él, les informará de lo que hacían. Y Dios conoce bien todas las cosas.
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