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Your browser does not support the audio element. Ciertamente, los creyentes han triunfado y se han salvado.
Aquellos que en su oración están atentos y sumisos.
Aquellos que se apartan de lo superficial.
Aquellos que dan de sus bienes.
Aquellos que protegen sus partes privadas
excepto de sus esposas o de sus esclavas, pues entonces no son censurables.
Quienes busquen más allá de esto serán los transgresores.
Y aquellos que respetan lo que se les confía, cumplen sus promesas
y protegen sus oraciones.
Esos serán los herederos.
Ellos heredarán el Paraíso en el que estarán eternamente.
Y, ciertamente, hemos creado al ser humano de un trozo de barro.
Luego, le hemos creado de una gota en un lugar protegido.
Después, de la gota creamos algo suspendido y, de eso suspendido, una masa parecida a carne picada y de eso, huesos y cubrimos los huesos con carne y entonces creamos otra criatura. Por tanto ¡Bendito sea Dios, el mejor de los creadores!
Después de eso habréis de morir.
Luego, el Día del Levantamiento, seréis devueltos a la vida.
Y, ciertamente, hemos creado sobre vosotros siete caminos y no estamos descuidados de la creación.
Hacemos descender de cielo agua en una determinada cantidad y la almacenamos en la Tierra. Y, en verdad, podríamos hacerla desaparecer.
Y por medio de ella producimos para vosotros jardines de palmeras datileras y viñedos en los que tenéis frutos abundantes de los cuales coméis
y un árbol que sale en el monte Sinaí que da un fruto en el que hay aceite y condimento para los que comen.
Y, en verdad, hay en el ganado, para vosotros, un motivo de reflexión. Os damos de beber de lo que hay en sus entrañas y obtenéis de él múltiples beneficios y coméis de él
y montáis en él y en los barcos.
Y, ciertamente, enviamos a Noé a su pueblo y dijo: «¡Oh, pueblo mío! ¡Adorad a Dios! ¡No tenéis otro Dios que Él! ¿Seréis, pues, temerosos?»
Pero los notables de su pueblo, que no eran creyentes, dijeron: «No es más que un ser humano como vosotros que quiere obtener una posición de favor entre vosotros y, si Dios hubiese querido, habría hecho descender ángeles». «No hemos escuchado nada de esto de nuestros primeros padres.
No es más que un hombre poseído. Dadle, pues, un plazo de espera.»
Él dijo: «¡Señor mío! ¡Ellos me desmienten, auxíliame Tú!»
Así que le revelamos: «¡Construye un barco, que Nosotros te observaremos y te inspiraremos!» «Y cuando llegue Nuestra orden y el horno comience a hervir, introduce en él una pareja de todo y a tu familia, excepto aquellos que fueron sentenciados previamente.» «Y no me hables de quienes son opresores. En verdad, ellos serán ahogados.»
«Y cuando tú y quienes están contigo os encontréis instalados en el barco, di: ¡Alabado sea Dios que nos ha salvado del pueblo de los opresores!»
Y di: «¡Señor mío! ¡Hazme descender en un lugar bendecido, pues Tú eres el mejor haciendo llegar a buen puerto.»
En verdad, en ello hay señales y en verdad, somos Nosotros quienes ponemos a prueba.
Tras ellos hicimos surgir otras generaciones
y les enviamos profetas de entre ellos: «¡Adorad a Dios! ¡No tenéis otro Dios que Él! ¿Seréis, pues, temerosos?»
Los notables de su pueblo, que no eran creyentes y desmentían el encuentro de la otra vida y a quienes Nosotros habíamos favorecido en esta vida, dijeron: «No es más que un ser humano como vosotros. Come de lo mismo que vosotros coméis y bebe de lo que vosotros bebéis
y si obedecéis a un ser humano como vosotros, entonces, seréis de los perdedores.»
«¿Os promete que después de que muráis y seáis polvo y huesos seréis sacados?»
«¡Qué lejos está de la verdad lo que se os promete!
No existe más que esta vida. Morimos y nacemos y no seremos resucitados.
No es más que un hombre que ha inventado una mentira sobre Dios, pero nosotros no creemos en él.»
Él dijo: «¡Señor mío! ¡Ellos me desmienten, auxíliame Tú!»
Dijo (Dios): «¡Muy pronto se arrepentirán!»
Y les sorprendió el Grito con la Verdad y les dejamos como pasto seco. ¡Maldito sea el pueblo opresor!
Tras ellos hicimos surgir otras generaciones.
Ninguna comunidad puede adelantar su plazo ni diferirlo.
Luego fuimos enviando a Nuestros Mensajeros uno tras otro. Cada vez que llegaba a una comunidad su Mensajero le desmentían. Así que las destruimos una tras otra e hicimos que fueran solamente una leyenda. ¡Alejado sea el pueblo que no cree!
Luego, enviamos a Moisés y a su hermano Aarón con Nuestras señales y un poder evidente
al Faraón y a sus notables, pero se llenaron de soberbia y fueron un pueblo altivo.
Así pues, dijeron: «¿Vamos a creer en un ser humano como nosotros y cuyo pueblo es esclavo nuestro?»
Les desmintieron a ambos y fueron de los destruidos.
Y, ciertamente, dimos a Moisés la Escritura, para que así quizás se guiasen.
E hicimos del hijo de María y de su madre una señal y les alojamos en una colina fértil y segura provista de manantiales.
«¡Oh Profetas! ¡Comed de los alimentos puros y obrad rectamente! En verdad, Yo conozco bien lo que hacéis.»
«Y, en verdad, vuestra comunidad es una comunidad única y Yo soy vuestro Señor. Así pues ¡Sed temerosos de Mí!»
Pero ellos se dividieron, cada uno con su Escritura y cada grupo contento con lo que tiene.
Déjales en su extravío por un tiempo.
¡Acaso piensan que los bienes y los hijos que les hemos concedido
es porque nos apresuramos a complacerles? ¡No! Pero no se dan cuenta.
En verdad, quienes por temor a su Señor se estremecen
y quienes creen en las señales de su Señor
y quienes no adoran nada junto a su Señor
y dan de lo que Yo les doy y sus corazones temen porque regresan hacia su Señor,
esos son quienes se apresuran a realizar buenas obras y van en ello por delante.
Nosotros no exigimos de nadie más allá de su capacidad. Y junto a Nosotros hay una escritura que dice la verdad y ellos no serán oprimidos.
Pero sus corazones ignoran totalmente esto y por ello actúan de manera diferente, sin tenerlo en cuenta.
Cuando Nos apoderemos de los que entre ellos vivían en la opulencia y les castiguemos, entonces ellos suplicarán.
“¡No supliquéis hoy! ¡No recibiréis Nuestro auxilio!
Se os recitaban Mis versículos y vosotros os dabais media vuelta.
Llenos de soberbia ante ellos, pasabais las noches en charlas delirantes.”
¿Es que no reflexionaban en el Discurso o es que llegó a ellos algo que no les fue dado a sus primeros padres?
¿O no reconocen a su Mensajero y por eso le niegan?
O dicen: «¡Está poseído!» Pero no es así. Ha venido a ellos con la Verdad y a la mayoría de ellos les repugna la Verdad.
Si la Verdad hubiese seguido sus deseos, se habrían corrompido los cielos y la Tierra y todo lo que hay en ellos. En cambio les dimos su Recuerdo, pero ellos se apartan de su Recuerdo.
¿Acaso les pides alguna remuneración? La remuneración de tu Señor es mejor y Él es Quien mejor provee
y tú, en verdad, les llamas a un camino recto
pero, verdaderamente, quienes no creen en la otra vida se desvían del camino.
Y si tuviésemos misericordia de ellos y eliminásemos sus dificultades, seguramente, persistirían extraviados en su endiosamiento.
Les castigamos, pero no se someten a su Señor ni le imploran con humildad
hasta que abrimos sobre ellos la puerta de un duro castigo. Entonces se desesperan.
Él es Quien ha creado para vosotros el oído, la vista y el intelecto. ¡Qué poco agradecidos sois!
Y es Él Quien os creó y diseminó por la Tierra y hacia Quien habréis de regresar.
Y es Él Quien da la vida y la muerte y Quien establece la variación de la noche y el día. ¿Es que no razonáis?
Pero dicen lo mismo que dijeron los primeros.
Dicen: “¿Acaso cuando hayamos muerto y seamos polvo y huesos seremos devueltos a la vida?”
“Ya se nos había prometido lo mismo anteriormente, a nosotros y a nuestros padres. No son más que fábulas de los primitivos.”
Di: «¿A quién pertenece la Tierra y lo que hay en ella, si es que lo sabéis?»
Dirán: «A Dios» Di: «¿Entonces, por qué no reflexionáis?»
Di: «¿Quién es el Señor de los siete cielos y el Señor del Trono Inmenso?»
Dirán: «Dios». Di: «¿No seréis, pues, temerosos?»
Di: «¿Quién tiene el gobierno de todas las cosas en Su mano y otorga protección pero nadie puede protegerse de Él, si es que lo sabéis?»
Dirán: «Dios» Di: «¿Qué es, entonces, lo que os alucina?»
Hemos venido a ellos con la Verdad y ellos la desmienten.
Ni Dios ha tenido un hijo ni existe otro dios junto con Él. Pues, en ese caso, cada dios se llevaría lo que hubiese creado y unos se impondrían sobre otros. ¡Glorificado sea Dios sobre aquello que Le atribuyen!
Él es el Conocedor de lo oculto y lo manifiesto y está muy por encima de lo que Le asocian.
Di: «¡Señor mío! Si me haces ver lo que se les ha prometido
¡Señor mío! no me pongas con el pueblo de los opresores.»
Y, en verdad, Nosotros tenemos poder para hacerte ver lo que les hemos prometido.
Rechaza el mal con lo que es mejor. Nosotros somos Quienes mejor sabemos lo que ellos profieren.
Y di: «¡Señor mío! Me refugio en Ti del susurro de los demonios
y me refugio en Ti ¡Señor mío! de su presencia cerca de mí.»
Cuando a alguno de ellos le llega la muerte, dice: «¡Señor mío! ¡Hazme regresar
para que pueda actuar rectamente en aquello que dejé descuidado!» ¡Pero no! Eso no son más que palabras que ellos dicen. Y les está aguardando el mundo intermedio, en el cual estarán hasta que sean devueltos a la vida.
Y, cuando sea soplada la trompeta, ese día no habrá entre ellos lazos de parentesco y no se preguntarán unos por otros.
Y aquellos cuyas obras tengan peso en la balanza serán los triunfadores.
Y aquellos cuyas obras no tengan peso en la balanza habrán echado a perder sus almas. Estarán en el Infierno eternamente.
El fuego cortará sus rostros y les desfigurará.
«¿Acaso no se os recitaban Mis versículos y vosotros los desmentíais?»
Dirán: «¡Señor nuestro! Nos vencieron nuestras pasiones y fuimos gente extraviada.»
«¡Señor nuestro! ¡Sácanos de él! Y si reincidimos, seremos entonces opresores.»
Él dirá: «¡Id a él y no me habléis!»
«En verdad, había un grupo de Mis siervos que decía: ¡Señor nuestro! ¡Hemos creído! Perdónanos pues y ten misericordia de nosotros ya que Tú eres el mejor de los misericordiosos.
Pero vosotros les tomabais a broma y os reíais de ellos hasta hacer que os olvidarais de Mí.»
«En verdad, hoy les he recompensado por lo pacientes que fueron, pues ellos son los triunfadores.»
Él dirá: «¿Cuántos años permanecisteis en la Tierra?»
Ellos dirán: «Permanecimos un día o parte de un día. Pregunta a quienes llevan la cuenta.»
Él dirá: «En verdad, no permanecisteis más que un poco. ¡Si vosotros lo hubieseis sabido!
¿Acaso creísteis que os habíamos creado gratuitamente y que no se os haría regresar a Nosotros?»
Ensalzado sea Dios, el Soberano, la Verdad. No hay más dios que Él. Señor del Noble Trono.
Quien invoca a otro dios junto a Dios no tiene razones para ello y, en verdad, la cuenta de sus actos está junto a su Señor. En verdad, Él no da el éxito a quienes no son creyentes.
Y di: «¡Señor mío! ¡Perdona y ten misericordia! ¡Tú eres el mejor de los misericordiosos!»