vacíos sus corazones. Los opresores secretean entre sí diciendo: «¿Acaso no es éste un ser humano igual que vosotros? ¿Vais, pues, a caer en la magia cuando la estáis viendo?»
Pero ellos dijeron: «¡Son un montón de delirios!» o «¡Se lo ha inventado!» o “¡Es un poeta!» «¡Qué nos traiga una señal como las que les fueron enviadas a los primeros!»
Si hubiera en ellos dos otros dioses aparte de Dios, ambos se corromperían. Así pues ¡Glorificado sea Dios, Señor del Trono, por encima de aquello que Le atribuyen!
¿Han tomado otros dioses aparte de Él? Di: «¡Aportad vuestras pruebas!» «Este es el Recuerdo de quienes están conmigo y el Recuerdo de los que estaban antes de mí. Pero la mayoría de ellos no conocen la Verdad y se apartan.»
Él conoce lo que tienen entre sus manos y lo que tienen a sus espaldas y no interceden por la salvación de nadie excepto de quien Él esté satisfecho y sólo por temor a Él se angustian.
¿Acaso quienes no creen no ven que los cielos y la Tierra formaban un todo único y Nosotros los separamos e hicimos del agua toda cosa viva? ¿No creerán, pues?
Y cuando los que no creen te ven no te toman sino a broma: «¿Es éste el que habla mal de vuestros dioses?» Mientras, ellos niegan el recuerdo del Misericordioso.
Si los que no creen supieran que llegará un momento en el que no podrán apartar el Fuego de sus rostros ni de sus espaldas y que no serán auxiliados...
Dejamos que ellos y sus antepasados disfrutasen hasta una edad avanzada. ¿Acaso no ven cómo reducimos los bordes de la Tierra? ¿Acaso son ellos los vencedores?
Y colocaremos las balanzas equilibradas con precisión para el Día del Levantamiento y nadie será tratado injustamente en lo más mínimo. Y aunque sus actos tengan el peso de un grano de mostaza, les recompensaremos por ellos. Y Nosotros somos suficientes para llevar las cuentas.
Y les pusimos como dirigentes para que guiasen conforme a Nuestro mandato y les revelamos que hicieran el bien, que realizaran la oración y entregaran el impuesto religioso purificador de la riqueza. Y fueron siervos obedientes a Nosotros.
Y a Lot le dimos juicio y conocimiento y le pusimos a salvo de la ciudad en la que se cometían actos viciosos. En verdad, era un pueblo malvado y trasgresor.
Y (recuerda a) David y Salomón cuando ambos juzgaron sobre el huerto en el que entró de noche a pastar el ganado de una gente y Nosotros fuimos testigos de su juicio.
Nosotros se lo hicimos comprender a Salomón. Y dimos a ambos juicio y conocimiento. Y sometimos las montañas y las aves para que glorificasen con David. Nosotros fuimos Quienes lo hicimos.
Y (sometimos) a Salomón los vientos huracanados, para que soplasen, cuando él lo ordenase, hacia la tierra que Nosotros habíamos bendecido. Y Nosotros poseemos el conocimiento de todas las cosas.
Y (recuerda) a Job, cuando invocó en voz alta a su Señor: «¡En verdad, me ha alcanzado la aflicción y Tú eres el Más Misericordioso de los misericordiosos!»
Así que le respondimos y eliminamos el mal que le aquejaba. Y le dimos su familia y otro tanto con ellos. Una misericordia de Nuestra parte y un recordatorio para los siervos creyentes.
Y [recuerda a] Du l-Nun cuando se fue indignado pensando que no le pondríamos en dificultades. Y gritó en la oscuridad: «¡No hay más Dios que Tú! ¡Gloria a Ti! ¡En verdad, he sido de los opresores!»
Y le respondimos y le otorgamos a Juan y sanamos a su esposa para él. En verdad, ellos competían en buenas acciones y nos invocaban por anhelo y temor y eran humildes ante Nosotros.
Y [recuerda] a aquella que protegió su castidad y en la que Nosotros insuflamos de Nuestro Espíritu. Y pusimos a ella y a su hijo como una señal para toda la humanidad.
Se aproxima la promesa verdadera y, cuando llegue, las miradas de los que no creyeron se quedarán inmovilizadas: «¡Ay de nosotros! ¡Nos desentendimos de esto y fuimos opresores!»
El día en que Nosotros enrollemos los cielos como se enrolla un pergamino de escritos. Igual que iniciamos la primera creación la repetiremos. Es una promesa que hicimos y, en verdad, lo haremos.