Surah Hud

Surah Hud - Español Aya count 123

Alif, lam, ra. (Este Corán es una) Escritura cuyos versículos han sido establecidos y luego han sido explicados detalladamente por un Sabio bien informado:
¡Que no adoréis nada ni nadie excepto a Dios! En verdad, yo soy para vosotros un amonestador y un portador de buenas nuevas de Su parte.
¡Y que pidáis perdón a vuestro Señor y luego os volváis a Él arrepentidos! Él os permitirá disfrutar de buenas cosas durante un plazo ya establecido y otorgará Su favor a todo el que merezca ser favorecido. Pero si dan la espalda, (diles:) «¡Temo que caiga sobre vosotros el castigo de un día grande!
¡Ved cómo se repliegan en sus pechos queriendo ocultarse de él! ¡Ved cómo cubren sus cabezas con sus ropas! Él conoce lo que ocultan en secreto y lo que manifiestan. En verdad, Él es Quien mejor conoce lo que hay en el fondo de los pechos.
Si hacemos que la persona disfrute una misericordia procedente de Nosotros y luego la apartamos de él, caerá en una profunda desesperación y desagradecimiento.
Y, si le hacemos disfrutar de una merced después de haber sufrido una dificultad, con seguridad dirá: «Se han ido de mí los males.» y se llenará de alegría y orgullo.
O dicen: «Él lo ha inventado». Di: «Si es verdad lo que decís ¡Traed entonces diez capítulos semejantes a éste, inventados con ayuda de quien podáis, (y decid que son revelados) de parte de Dios!»
¿Acaso quien posee una prueba clara que procede de su Señor y quienes, de su gente, le siguen y dan testimonio de Él y, antes de él de la Escritura de Moisés, que fue un dirigente y una misericordia (son como quienes no creen)? Esos creen en él y, quienes, de entre los distintos grupos, no creen en él, tienen el Fuego como lugar de cita. Por tanto ¡No seas de los que dudan de ello! En verdad, ello es la Verdad procedente de tu Señor, pero la mayoría de la gente no cree.
Y es cierto que Nosotros enviamos a Noé a su pueblo: «En verdad, soy para vosotros un amonestador que os habla claramente.
Pero los notables de su pueblo, aquellos que no creyeron, dijeron: «No vemos en ti otra cosa que un hombre como nosotros, ni vemos que te sigan más que los pobres de entre nosotros, que carecen de criterio, ni vemos en vosotros nada que os haga superiores a nosotros, más bien creemos que sois unos mentirosos.»
Dijo: «¡Oh, pueblo mío! Decidme ¿Si me basase en una prueba clara procedente de mi Señor y Él me hubiera otorgado una misericordia venida de Él aunque sea invisible para vosotros, podríamos obligaros a aceptarla cuando vosotros la rechazáis?»
«Y no os digo que yo posea los tesoros de Dios, ni que tenga conocimiento del mundo oculto a los sentidos. Ni os digo: ‘Verdaderamente, yo soy un ángel.’ Ni diré a quienes ante vuestros ojos son despreciables que Dios no les otorgará bien alguno. Dios es Quien mejor conoce lo que hay en sus almas. Entonces, sería, verdaderamente, uno de los opresores.»
Ellos dijeron: «¡Oh, Noé! Nos has refutado y has discutido con nosotros en demasía, así que, tráenos aquello con lo que nos amenazas, si eres de los que dicen la verdad.»
O dicen: «¡Él lo ha inventado!» Di: «Si yo lo hubiese inventado mi pecado recaería sobre mí, pero yo estoy absuelto de los pecados que vosotros cometáis.»
Y construye el Arca ante Nuestros ojos y conforme a lo que Nosotros te hemos revelado y no Me hables más de quienes han sido opresores. En verdad, ellos serán ahogados.»
Y dijo: «¡Embarcad en ella! ¡Que navegue y llegue a puerto mediante el nombre de Dios! ¡En verdad, mi Señor es perdonador, misericordiosísimo con los creyentes!»
El dijo: «Me refugiaré ahora mismo en una montaña que me proteja del agua.» (Noé) dijo: «Hoy no hay quien esté protegido de la orden de Dios, excepto aquel de quien Él tenga misericordia.» Y surgieron las olas entre ambos y fue de los que se ahogaron.
E invocó Noé a su Señor y dijo: «¡Oh Señor mío! En verdad, mi hijo es de mi familia y, en verdad, Tu promesa es la Verdad y Tú eres el más justo de los jueces.»
Se le dijo: «¡Oh, Noé! ¡Desembarca con Mi paz y Mis bendiciones para ti y para algunas comunidades de quienes están contigo! Y otras comunidades disfrutarán un tiempo y luego Nosotros haremos que les toque un castigo doloroso.»
Esto es parte de las noticias del mundo oculto a los sentidos que Nosotros hemos revelado para ti. Ni tú ni tu pueblo las conocíais antes de esto. Así pues ¡Se paciente! En verdad, el final es para quienes son temerosos.
como si fuera Él. Así pues, reuníos todos y planead contra mí. Luego, no me hagáis esperar.»
«Así pues, si volvéis la espalda, yo ya os he transmitido aquello con lo que fui enviado a vosotros y mi Señor os sustituirá por otro pueblo distinto y no Le perjudicaréis en absoluto. En verdad, mi Señor es Quien se ocupa de proteger y cuidarlo todo.»
Esos fueron los Ad. Negaron las señales procedentes de su Señor y desobedecieron a Sus Mensajeros y siguieron (en cambio) las órdenes de cualquier tirano implacable.
Dijo: «¡Oh, pueblo mío! Decidme, si me basase en una prueba clara procedente de mi Señor y Él me hubiera otorgado una misericordia venida de Él ¿Quién me protegería de Dios si yo le desobedeciese? Eso sólo me perjudicaría más aun.»
Y, cuando llegó Nuestra orden, salvamos a Salih y a los que con él habían creído, mediante una misericordia venida de Nosotros, (del castigo) y de la desgracia de ese día. En verdad, tu Señor es El fuerte, el Poderoso.
Ella dijo: «¡Ay de mí! ¿Acaso tendré un hijo siendo yo anciana y este marido mío anciano? ¡Verdaderamente, esto es una cosa sorprendente!»
En verdad, Abraham era poco inclinado a la venganza, sensible y volcado a Dios.
Y cuando Nuestros enviados vinieron a Lot él se disgustó por causa de ellos y se sintió impotente para protegerles y dijo: “Este es un día difícil.”
(Los ángeles) dijeron: «¡Oh, Lot! ¡Verdaderamente, somos enviados de tu Señor! ¡Ellos no podrán llegar a ti!» «Parte en secreto con tu familia en un momento de la noche y que nadie de vosotros se dé la vuelta.» «Exceptuando a tu esposa, que sufrirá la misma suerte que ellos.» «En verdad, la cita es al amanecer. ¿Acaso el amanecer no está cercano?»
Dijeron: «¡Oh, Shuayb! ¿Acaso tu oración te ordena que abandonemos lo que nuestros antepasados adoraban o que no podamos hacer con nuestros bienes lo que queramos? Precisamente tú que, en verdad, eres el razonable, el que obra con máxima rectitud.»
Él dijo: «¡Oh, pueblo mío! ¿Acaso habéis considerado si yo me baso en una prueba evidente venida de mi Señor y que Él me ha provisto de un buen sustento?» «Yo no quiero contrariaros con aquello que os prohíbo. No quiero más que corregir lo que estaba mal en la medida de mis posibilidades, pues mi éxito depende exclusivamente de Dios. En Él pongo mi confianza y hacia Él me vuelvo.»
Y: «¡Oh, pueblo mío! ¡Que vuestra enemistad y oposición a mí no sea causa de que os aflijan los mismos males que afligieron al pueblo de Noé o al pueblo de Hud o al pueblo de Salih!» «Y lo que le sucedió al pueblo de Lot no está muy distante de vosotros.»
«Pedid perdón a vuestro Señor. Luego, volveos a Él arrepentidos. En verdad, mi Señor es misericordiosísimo con los creyentes, constante en Su amor.»
Él dijo: «¡Oh, pueblo mío! ¿Acaso mi pequeña tribu tiene más poder sobre vosotros que Dios y por eso Le habéis dado la espalda, olvidándoos de Él? ¡En verdad, mi Señor abarca cuanto hacéis!»
«Haced lo que podáis hacer que yo también actuaré. Pronto sabréis a quién le ha de llegar un castigo que le avergüence y humille y quién es mentiroso. Y esperad vigilantes, que yo también estaré a la espera con vosotros»
Y, cuando llegó Nuestra orden, salvamos a Shuayb y a quienes con él habían tenido fe, mediante una misericordia venida de Nosotros y a quienes habían sido opresores les alcanzó el Grito y amanecieron en sus casas caídos de bruces, muertos.
Serán perseguidos por una maldición (divina) en esta (vida) y en el Día del Levantamiento. ¡Qué mal regalo recibirán!
Estas que te hemos relatado son noticias de algunas ciudades. Alguna de ellas aun están en pie y otras han sido arrasadas.
En verdad, dimos a Moisés la Escritura [Sagrada] y se discrepó sobre ella y si no hubiese sido por una decisión previa de tu Señor habríamos juzgado entre ellos. Y, en verdad, aún tienen dudas sobre ella, dudas mal intencionadas.
Por tanto ¡Mantente firme como te ha sido ordenado y también los que se han vuelto hacia Dios contigo y no os endioséis! En verdad, Él observa lo que hacéis.
¡Haced la oración de los dos extremos del día y en las horas de la noche cercanas al día! En verdad, las buenas obras borran las malas. Esto es una amonestación para la gente que recuerda (a Dios)
Y se paciente, pues, en verdad, Dios no permite que se pierda la recompensa de los que realizan buenas acciones.
Y a Dios pertenece lo que en los cielos y en la Tierra no se puede percibir con los sentidos y hacía Él regresan todos los asuntos. Así pues, adoradle y depositad vuestra confianza en Él, pues vuestro Señor no está desatento a lo que hacéis.
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